viernes, 17 de septiembre de 2021

La calma de Manu

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La calma también se aprende.

Cuando niñas y niños descubren cómo detenerse, respirar y reconocer lo que sienten, comienzan a desarrollar herramientas para convivir mejor con los demás.

En la escuela y en el hogar podemos crear pequeños espacios de calma que favorezcan la escucha, la empatía y el bienestar.

Hoy comparto el cuento “La calma de Manu”, un recurso sencillo para dialogar con las niñas y los niños sobre cómo encontrar tranquilidad cuando aparecen el enojo o la inquietud.

Desconozco el autor de este hermoso cuento; créditos a quien corresponda.

Después de leer el cuento puedes invitar a la reflexión con preguntas como:

  • ¿Cómo se sentía Manu al principio del cuento?

  • ¿Qué hizo Manu para encontrar la calma?

  • ¿Qué cosas nos ayudan a calmarnos cuando estamos enojados o preocupados?

  • ¿En qué momentos necesitamos buscar la calma en la escuela o en casa?

El frasco o la respiración de la calma

  1. Invita a las niñas y los niños a sentarse cómodamente.
  2. Pídeles que cierren un momento los ojos y respiren profundo.
  3. Inhalen lentamente por la nariz y exhalen por la boca.
  4. Mientras respiran, imaginen que dentro de ellos hay un pequeño frasco con agua y brillantina que poco a poco se va calmando.

Puedes decirles:


"Así como la brillantina se va quedando tranquila, también nuestras emociones pueden ir encontrando calma."



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